sábado, 3 de junio de 2017

Ensayo I

Competencias profesionales del docente

Las sociedades se enfrentan a grandes cambios sociales y tecnológicos, generando una nueva evolución de nuestra forma de vida, resaltando que las barreras geográficas no representan ningún problema al comunicarse, de igual forma el idioma, permitiendo de esta manera compartir las opiniones, ideologías y pensamientos con personas de diferentes rincones del mundo produciendo así nuevos conocimientos en las distintas áreas del saber tanto científicas como humanistas.

Por tal motivo en el pasado las escuelas no tenían ningún otro competidor a la hora de impartir y regir sus conocimientos. Pero en estos momentos las fuentes de conocimientos se han multiplicado y la forma necesaria para conseguir un buen empleo cambia constantemente, en este sentido las escuelas tiene una reacción lenta con respecto a la sociedad y a los alumnos, su función se ve limitada la educación es un derecho universal en una sociedad cada vez más multicultural.

Una de las consecuencias de la educación obligatoria, es que los alumnos no le ven sentido estar en ella, por tal motivo la escuela se ha convertido en un lugar en que algunos profesores y alumnos, están desmotivados.

La clave para que los sistemas educativos realicen dichas adaptaciones y nuevos cambios es el docente. Ellos son los protagonistas de la adaptación, el artífice de los cambios y por ello, es necesaria su continua actualización en los campos científico, didáctico, tecnológico y cultural.

Las competencias docentes son el conjunto de recursos -conocimientos, habilidades y actitudes- que necesitan los profesores para resolver de forma satisfactoria las situaciones a las que se enfrentan en su quehacer profesional.

Las competencias docentes implican la interrelación entre formación teórica y aplicabilidad de lo aprendido, este conjunto de recursos solo adquieren sentido cuando se ponen en práctica, orquestados al contexto en los que se aplican, y determinados por la eficacia del aprendizaje de los alumnos en esas circunstancias específica.

Competencias profesionales del docente en la sociedad del siglo XXI

“El creciente desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, el acelerado cúmulo de información y la omnipresencia de las comunicaciones en el entorno social, contribuyen a que en el ámbito educativo se lleven a cabo las necesarias transformaciones para adecuarse a una sociedad en estado de cambio permanente, con nuevas necesidades y valores” (Fernández, 2010: 4).

Bajo este marco, aparece el concepto de cibercultura, como un escenario tecnológico para la producción cultural y social. Con éste fenómeno, las instituciones, los roles, los individuos, las identidades, los grupos y las formas de vida se transforman.

Una sociedad de la información, exige una nueva educación basada en los nuevos medios técnicos y en sus lenguajes. Son muchas las innovaciones y limitada la toma de conciencia sobre los cambios que se nos presentan, las generaciones adultas se resisten a incorporar en su vida cotidiana las herramientas tecnológicas, mientras que las nuevas generaciones vislumbran un presente y un futuro regidos por la tecnología.

Por lo tanto, la escuela, como la segunda institución más importante en el proceso de socialización del individuo (después de la familia), requiere de una reconfiguración en el ámbito organizacional, una reestructuración del curriculum educativo y, por ende, de los procesos de enseñanza-aprendizaje puesto que estos ya no estarán mediados solamente por el lenguaje oral y escrito sino también, por un lenguaje icónico-gráfico (imagen digital y diversos sistemas de representación). Estas circunstancias son las que ha llevado a definir las competencias profesionales del docente en la sociedad del siglo XXI, en el marco de la relación educación-tecnología.

Modelo tradicional
o clásico
Modelo tecnológico
1.-El profesor como instructor.
2.-Se pone el énfasis en la enseñanza.
3.-Profesor aislado.
4.-Suele aplicar los recursos sin
diseñarlos.
5.-Didáctica basada en la exposición
y con carácter unidireccional.
6.-Sólo la verdad y el acierto proporcionan
aprendizaje.
7.-Restringe la autonomía del
alumno.
8.-El uso de nuevas tecnologías
está al margen de la programación.
1.-El profesor como mediador.
2.-Se pone el énfasis en el aprendizaje.
3.-El profesor colabora con el
equipo docente.
4.-Diseña y gestiona sus propios
recursos.
5.-Didáctica basada en la investigación
y con carácter bidireccional.
6.-Utiliza el error como fuente de
Aprendizaje.
7.-Fomenta la autonomía del
alumno.
8.-El uso de nuevas tecnologías
está integrado en el currículum. El
profesor tiene competencias básicas
en TIC.


“Un profesional comprometido con la educación deberá actuar, en consecuencia, preparando a las nuevas generaciones para convivir con los medios desde una formación que promueva la participación y reflexión crítica en su uso e interpretación. No podemos seguir enseñando a las generaciones del futuro con las herramientas que formaron parte de nuestro pasado”. (Fernández, 2010: 8).




Las diez competencias que debe poseer un nuevo docente.

Competencias Tradicionales


Estas 6 primeras competencias (en rojo en la imagen) no son nuevas pero su importancia se ve incrementada notablemente para el docente moderno.

1)      Comprometido: es fundamental que el docente esté comprometido con su trabajo y con la educación de los jóvenes. La responsabilidad que recae en las manos de un profesor es enorme, por lo que éste debe ser consciente de ello y amar su profesión.

2)      Preparado: la formación académica es otra de las competencias tradicionales que se le exigen a un docente. Este requisito va en aumento en una sociedad cada vez más preparada y competente. Cuanto mejor esté preparado esté el docente, mejor.

3)      Organizado: una buena organización y por anticipado son factores clave para el éxito del mismo. Es muy importante que el docente organice adecuadamente el temario a impartir y el tiempo para poder cubrirlo en su integridad.

4)      Tolerante: en una sociedad cada vez más diversa y multicultural, es necesario que el docente no tenga prejuicios y que trate por igual a todos los estudiantes sin mostrar favoritismos.

5)      Abierto a Preguntas: el debate y la colaboración en clase son esenciales para estimular a los alumnos y para poner en práctica nuevas técnicas de enseñanza como, por ejemplo, El docente debe estar abierto a responder preguntas de sus alumnos  y mostrarse colaborativo.

6)       Contador de Historias: una de las mejores formas de enseñar y trasmitir ideas es a través de las historias. Los mejores profesores usan este método en sus clases desde hace siglos. Debido a su efectividad, esta técnica es usada hoy en día no solo por los profesores, sino también por muchos otros profesionales, como los especialistas de Marketing en sus campañas.


Nuevas competencias del docente


A estas competencias tradicionales es necesario añadirle otras competencias asociadas a las nuevas tecnologías (en azul en la imagen). Con ellas los educadores pasan a convertirse en docentes modernos.

7)      Innovador: el docente moderno debe estar dispuesto a innovar y probar cosas nuevas; tanto técnicas de enseñanza como apps educativas, herramientas TIC y dispositivos electrónicos. El docente moderno debe ser un “early adopter”.

8)      Entusiasta de las Nuevas Tecnologías: el docente moderno no sólo debe ser innovador sino también un amante de las nuevas tecnologías. Ya sean iPads, proyectores o pizarras digitales, debe anticiparse a sus alumnos y estar a la búsqueda constante de nuevas TICs que implementar en sus clases.

9)      Social: una de las competencias del docente tradicional era estar abierto a las preguntas. El docente tradicional debe acentuar esta competencia y llevar la conversación a las redes sociales para explorar posibilidades fuera de la propia clase.

10)   Friki: en el buen sentido de la palabra. Internet es la mayor fuente de conocimiento que el ser humano ha conocido, por lo que un docente moderno debe ser una persona curiosa. 


Ensayo II

PERFIL PROFESIONALES DEL DOCENTE

Los docentes ante la demanda del mundo actual y el futuro deben desarrollar un conjunto de habilidades y actitudes para conseguir el aprendizaje significativo.

De este conjunto de habilidades cabe destacar varias tales como: pensar, crear, diseñar, resolver, interactuar, manejar, usar, producir y comunicar. Todo esto con el fin de trabajar, estudiar y construir  visiones en equipo, auto evaluación, compromisos y el compartir.

El docente debe ser líder que posea la capacidad de modelaje de sus estudiantes, ser creativo e intelectual y además inspirar a los alumnos para la búsqueda de la verdad.

El docente debe amar su profesión. Sólo así permanecerá contento con ella y se consagrara al bien de sus semejantes. El docente debe ser instruido, capacitado y actualizado permanentemente para que pueda desarrollar paulatinamente, en lo cotidiano, en su aula de clases y a diario, su arte. De esto deben hacer consciencia los docentes en su trabajo pedagógico.

Con el perfil profesional del docente, se habla implícitamente de sus habilidades personales, tanto adquiridas como innatas (vocación), actitudes y otros atributos que deben ser considerados imprescindibles en su accionar cotidiano, para que su labor sea exitosa tanto en el área docente pura, investigativa y de extensión universitaria. El perfil del docente incluye el conocimiento de la estructuración formativa, que permita revisar al docente su actuación y colocarse a tono con las exigencias de sus alumnos, a la par que utiliza formulas y estrategias para ejecutar con decisión e imaginación actividades curriculares, investigación participativa y todas aquellas labores que contribuyan directa e indirectamente a formar el modelo profesional que demanda la comunidad.
Este docente debe tener conciencia para adquirir conocimientos que le permitan observar y evaluar el equilibrio psicológico de sus alumnos así como el deseo de explicitar las múltiples expectativas que genera y exige nuestra sociedad de hoy en día.

La formación profesional del docente:

·         Debe estar orientada al desarrollo de las personas lo que es fundamental  para que puedan responder a las necesidades de los niños y de la sociedad en su conjunto.

·         Deben conocer los niños y sus potencialidades, para ofrecerles la preparación necesaria y contribuir a la satisfacción de dichas necesidades y al mejoramiento de la calidad de sus vidas.

·         Debe enfatizar una comprensión y asunción del significado del proyecto educativo que se promueve y de cómo llevarlo a la práctica cotidianamente, en el sentido de que la creatividad y la iniciativa son elementos fundamentales dentro del proceso.

·         Debe reconocer y desarrollar los conocimientos y habilidades necesarias para reafirmar los derechos de los niños y educarlos mejor desde la escuela, la familia, la comunidad y la sociedad en su conjunto.  
·         El proceso de formación de los docentes, favorece la comprensión de la importancia de atender a la diversidad y fomentar en los niños una actitud de respeto y tolerancia a las diferentes culturas y de valoración de la propia, para que no desarrollen actitudes discriminatorias.

Elementos de un perfil.

Los docentes deben ser capaces de asumir nuevos retos. Para ello, deben contar al menos con tres herramientas fundamentales: sensibilidad, flexibilidad y conocimiento.

Se trata:

·         De ser receptivos a los problemas que se derivan de las transformaciones sociales, económicas y culturales a las cuales asistimos.

·         Ser receptivos a las vivencias importantes de los alumnos. 

·         Compartir su alegría por los nuevos conocimientos, sus preocupaciones frente a las dificultades de la comprensión y frente a sus procesos vitales, que inciden determinantemente en las relaciones con la escuela, con los compañeros de clase, con el docente y con el conocimiento. 

·         Ser receptivos también a las propuestas innovadoras y a las posibilidades que se abren en el contexto de la relación pedagógica, lo que es, algo muy distinto de la adopción mecánica y acrítica de lo nuevo.

·         La formación en esa sensibilidad a las emociones y a las posibilidades que brindan las circunstancias implica, que la formación de maestros se haga a través de estrategias pedagógicas que involucren el diálogo y que propongan situaciones en las cuales sea importante el ejercicio de la solidaridad y el reconocimiento de los sentimientos del otro. 

Las estrategias de la escuela activa y, más recientemente, de la pedagogía constructivista recogen este reconocimiento de la importancia del diálogo y de la construcción colectiva del conocimiento, que no son posibles cuando se carece de la sensibilidad suficiente para comprometerse con ellas y desarrollarlas.

Desde el punto de vista de la relación pedagógica:

·         El conocimiento que circula en el aula debe ser significativo.

·         El docente debe expresarse en un lenguaje comprensible, esforzarse por realizar un proceso de recontextualización de los conocimientos que los haga interesantes y apropiables y reconocer las reglas de la comunicación que se establecen en el aula, esto es, reflexionar sobre las relaciones que introduce y las pautas que se siguen en esas relaciones.

·         El docente debe estar comprometido con su tarea y su saber, y que este compromiso sea visible para sus alumnos.

·         Ser docente por vocación y no por accidente.

·         Debe ser un investigador y un crítico de su práctica.

·         Dejar traslucir que no tiene la intención de engañar o manipular, o abusar del poder que le otorga su rol en la relación pedagógica.
·         Conocer las herramientas conceptuales y metodológicas básicas de las disciplinas.

De lo anterior se desprende que el docente debe:

Conocer el contenido de su enseñanza y el modo como ese contenido puede tener sentido para el estudiante (debe saber) Saber hablar en un lenguaje comprensible y promover el diálogo con los estudiantes (debe saber comunicar y generar comunicación) Ponerse de manifiesto como quien se pone frente a los alumnos para mostrar y entregar lo que tiene y quiere.

Plantear y obedecer reglas de juego claras en su relación con los estudiantes y estar dispuesto a discutir esas reglas.
Realizar una tarea de recontextualización. Esto implica llevar los conocimientos de un contexto de significaciones a otro. Conocer quién es el alumno, qué quiere y qué requiere y; en consecuencia, qué es crucial que aprenda.

Reorganizar los conocimientos en el aula, frecuentemente de una manera distinta a como vienen organizados en el texto, para asegurar la coherencia de la exposición y para lograr un aprendizaje significativo.

Ser creativo para introducir nuevas interpretaciones que amplíen el horizonte de las posibilidades sociales. Inventar estrategias o pautas para resolver problemas de diversos tipos.
Poder ampliar la competencia comunicativa de los sujetos para permitirles participar en los espacios en los cuales se toman decisiones que les competen.
Capacidad de reconocer los contextos en los cuales se asignan significados a las acciones y a los términos.

Herramientas y estrategias del docente.


   Los cambios sociales conllevan circunstancias inéditas que deben ser analizadas y obligan a ensayar nuevas estrategias y a cambiar ideas. Esta flexibilidad es fundamental en el trabajo docente, donde frecuentemente es necesario aceptar el punto de vista del otro y modificar los métodos para mejorar la comunicación. Nuevamente ocurre que la formación de la flexibilidad puede depender más de las estrategias pedagógicas que de los contenidos mismos.

Sólo el docente que conoce el fundamento de su disciplina puede moverse con facilidad en distintos escenarios, proponer distintos ejemplos y reconocer cuándo una determinada situación puede ser aprovechada para producir un cambio conceptual en el estudiante. 

Sólo el docente que conoce los límites de la disciplina y el lenguaje en el cual ella se expresa, puede explicar por qué una determinada pregunta no es legítima en un determinado contexto. 

Sólo el docente que conoce al interlocutor, puede reconocer y saber quién es y qué quiere el estudiante.

Sólo el docente que conoce el proceso de desarrollo intelectual de los alumnos, que conoce el contexto de la escuela y sabe interpretar las palabras y  los gestos.

Tiene herramientas conceptuales para analizar los problemas de la relación pedagógica, las cuales son un instrumento indispensable para el ejercicio de la docencia.

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